Mostrando entradas con la etiqueta Alegoría (II). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alegoría (II). Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de septiembre de 2011

ALEGORÍA (II)

Supongamos que tenemos un adicto a la heroína al que queremos curar. Un médico establecería un proceso racional de desintoxicación con una serie de etapas: primero habría que ir administrando dosis progresivamente menores de droga; llegado el momento, se sustituiría ésta por otras drogas menos dañinas para el paciente; entre tanto, éste habría de seguir un estricto régimen alimenticio y de ejercicio (tanto físico como mental) que le ayudara a sobrellevar la abstinencia. Por supuesto, sería necesaria la supervisión constante del enfermo para evitar las recaídas, así como ayuda psicológica para reforzar su voluntad en la dura tarea de desintoxicarse (voluntad de la que depende el éxito del proceso, ya que el paciente sólo conseguirá curarse si es lo que él desea, con independencia de lo que deseen sus terapautas). En realidad, sabemos que nunca lo conseguirá del todo; nunca dejará de ser adicto. Únicamente podrá soportar la adicción y sobrellevar la privación de la heroína como mejor pueda. Cuando se ha sido drogadicto nunca se deja de serlo.

Ahora bien, en lugar de médicos tenemos curanderos. Uno, muy radical, propone atar al enfermo a la cama y darle calditos hasta que su cuerpo haya eliminado hasta la última gota de la droga. En ese momento estará curado y podremos soltarlo. El otro curandero, más pragmático, propone que se le siga suministrando heroína indefinidamente; al fin y al cabo, nunca se va a curar, así que mejor evitarle sufrimientos. La vida ya es suficientemente dura sin drogas, así que, ¿por qué no consumirlas?

Haciendo caso al primer curandero el paciente morirá, y en breve. Lo matará el síndrome de abstinencia. Haciendo caso al segundo el paciente nunca dejará de estar enganchado, e incluso su dependencia será cada vez mayor, si cabe. Finalmente, aunque este momento se retrase mucho, la heroína lo matará. Siempre lo hace.

El primer curandero se llama Angela Merkel, o lo que es lo mismo, la Unión Europea; el segundo se llama Barack Obama, es decir, Estados Unidos. Ambos van a matar al enfermo. Sus recetas son suicidas. ¿Es que no hay médicos en el mundo?

ENTRADAS ANTERIORES

Alegoría Alegoría (II) Anotaciones estético-morales Antihumanismo (II) Apología de la metafísica (I) Apología de la metafísica (II) Apología de la metafísica (III) Apuntes sobre el ser (1 de 3) Apuntes sobre el ser (2 de 3) Apuntes sobre el ser (3 de 3) Apuntes sobre el ser (Addenda a 1) Breve diálogo político Caminos del Lógos (Libro) Caminos del lógos (Revista) Cataluña y (el resto de) España Censura Cinco reflexiones breves Cinismo (I) Cinismo (II) Cinismo (III) Cinismo (IV) Colabora con nosotros Con caniculosidad y alevosía Conocimiento y felicidad Construcciones culturales Cristianismo sin Dios (libro) Cristo y el superhombre Cultura y posmodernidad De Quijotes y Sanchos Democracia Desencanto Desubjetivación Dilema Ditirambos (I) Ditirambos (II) Dos aspectos inseparables Echa un vistazo a 'Cristianismo sin Dios' Economía El acontecimiento El énstasis la nada la muerte El fin de las facultades de Filosofía El lugar cultural y la función de la filosofía El nihilismo como "objeto" de la filosofía El nuevo realismo El pensamiento de mercadillo El perdón Esbozo ontológico Escucha el podcast de Caminos del lógos Estado y ciudadanía Esteticismo Estoicismo Familia Felicidad Feminismo Filosofía académica (I) Filosofía académica (II) Filosofía académica (III) Filosofía académica y mundana (I) Filosofía académica y mundana (II) Generalizar Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades Indignación Industria cultural Inteligencia Interludio La cortesía del filósofo La enseñanza concertada La era postilustrada La filosofía es la autoconciencia de Occidente La historia y el espíritu La identidad europea La izquierda identitaria La nada La navaja de Ockham La revolución tecnológica y el destino del ser humano La sociedad histérica La vulgata posmodernista Las humanidades en un mundo inhumano Las sagas para adolescentes Lenguaje y pensamiento Libertad Literatura y pensamiento (I) Literatura y pensamiento (II) Lo ahistórico Los big data y la libertad Los conversos Los tibios Madrid Materia y libertad Melancolía Metafísica Mito y lógos Mitologías contemporáneas Mitosofía Muerte Multitud Nadie lee a nadie Naturaleza humana Necesidades simbólicas Neurosis internáutica No respeto tu opinión No respeto tu opinión (Addenda) Nostalgia de la naturaleza Notas sobre Marx (I) Notas sobre Marx (II) Notas sobre Marx (III) Notas sobre Marx (IV) Notas sobre Marx (V) Nuestros libros a un clic Nuevos modos de vida Observaciones sobre la filosofía Ontología Ontologías dinámicas Optimismo y tragedia Orfeo en el inframundo Para nuestros lectores Pensamiento y crisis Pensar lo sagrado Periodismo Polémica Por qué el mundo sí existe Posmodernidad estandarizada Prospectiva histórica Psicópatas (I) Psicópatas (II) Puntos de partida Puntos de partida (anotaciones) Qué extremos se tocan Quiénes somos Quince preceptos panteístas Rajoy y el problema de los universales Re-nacimiento Realidad trágica Reflexión metafísica (I) Reflexión metafísica (II) Reflexión metafísica (III) Reflexión metafísica (IV) Reflexión metafísica (V) Reflexión metafísica (VI) Reseña Sabiduría (II) Tecnocracia demagogia e Ilustración Tesis económico-tecnológicas Tiempo muerte arte Timeo Danaos... Transversalidad Un cristianismo panteísta? Un pronóstico nada halagüeño Uno de esos días... Victimismo e ironía Vida líquida y nihilismo Weltgeschichte Y para qué el ser? Yihad Yo