Mostrando entradas con la etiqueta Feminismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Feminismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de febrero de 2014

FEMINISMO

Tengo que reconocer que ando un poco perdido con este tema: mostrar en público el cuerpo desnudo de la mujer, ¿es machista o feminista? ¿Cosifica a la mujer, al reducirla a la condición de objeto sexual, o la emancipa, al permitirle reapropiarse de su corporalidad enajenada, precisamente por cuanto esa sexualidad femenina había sido convertida en algo pecaminoso? Éste me parece el típico tema en el que la retórica esgrimida por todas las partes es perfectamente reversible y, de hecho, se emplea de modo oportunista por todos los que intervienen en él para justificar una postura o la contraria, según convenga, e incluso para en un momento o circunstancia dados argumentar lo opuesto a lo que se dijo o hizo anteriormente, en función de quién lo diga o haga.  

En los años 60-70 –por no remitirnos a las tímidas manifestaciones de los 50– el desnudo fue un ejercicio liberador; en los 80 empezó la ambigüedad actual, que culmina en los 90: ya plenamente aceptado el cuerpo desnudo como tal, comenzó su mercantilización masiva en el cine, la publicidad, etc. Lo que va del gris y deprimente siglo XXI, ha sido la época de la reacción, llegándose incluso a ciertas prohibiciones legales en lo tocante a este tema (en la publicidad en general, en las emisiones de televisión antes de ciertas horas, etc.), similares a las del alcohol y el tabaco. De repente parecía, por un curioso “proceso de péndulo”, que lo progresista fuera tapar a las mujeres (incluso en contra de su voluntad; pobres tontas que siempre necesitan que alguien les explique lo que es “ser mujer”) para evitar reducirlas a mercancía, mientras que lo conservador (por aquello de patriarcal y machista) fuera exhibirlas. ¿No era exactamente al revés pocos años antes?

Me pregunto hasta qué punto la consolidación de la reacción y la disolución de las diferencias políticas debida al neoliberalismo (que incorporó a los partidos socialdemócratas en su paternal regazo) no han tenido mucho que ver con esa curiosa inversión de roles. Pero es que ahora, para mi total desorientación, se vuelve a convertir en tendencia (ahí tenemos a Femen y otros movimientos) que las mujeres hagan top-less en plazas, iglesias y parlamentos, y se hace precisamente en nombre de la libertad de la mujer. Yo no digo que me parezca mal: simplemente, que no termino de entenderlo. ¿Qué es lo feminista? ¿Cualquier cosa que una mujer decida hacer o decir en un momento dado, siempre y cuando ésa sea su intención, lo es? ¿Con independencia de cuál sea la acción en sí? Hablar de intenciones me parece muy resbaladizo; ¿y si la mujer que enseña libremente –y seguramente de forma bien remunerada– los pechos en un programa de televisión afirma que su intención es reivindicatoria, o cuanto menos un ejercicio de sus derechos civiles? Porque un caso como éste sería considerado un ejemplo de “cultura machista”, sin lugar a dudas… ¿Es acaso “feminista” lo que una mujer diga a cada momento que es tal? Porque percibo mucho “esto es feminista cuando lo hago yo, pero machista cuando lo haces tú”.

Veo, como decía, un gran oportunismo en este tema, como en todas aquellas manifestaciones actuales de eso a lo que seguimos llamando “izquierda” y “derecha”, las cuales por lo general son puramente extrínsecas, estéticas, cuando se discute sobre algo que no sean categorías económicas –única forma efectiva de diferenciar esos discursos–. Es cierto que en la sociedad de los mass media conseguir la “visibilidad” de una protesta es vital si no se quiere caer en la marginalidad; pero me pregunto qué hubieran dicho al respecto Rosa Luxemburg o Simone de Beauvoir.